martes, 24 de marzo de 2015

Silbaba bajo la lluvia

Corría calle abajo intentando refugiarse bajo su maletín de la lluvia. Nunca llovía, pero él, eterno previsor, siempre guardaba un paraguas al fondo del maletín de piel. Justo ayer lo había sacado. Casi es verano, y nunca llueve, aquí nunca llueve, pensó.

Seguía maldiciéndose en silencio por haberse arriesgado tanto cuando la vio. Caminaba despacio bajo la intensa lluvia, la cara un poco girada al cielo, una media sonrisa inexplicable. Iba calada hasta los huesos, la larga gabardina pegándose a las piernas desnudas bajo la falda, los zapatos hundidos en los charcos. Y sonreía. ¿Por qué coño sonreirá? ¿He pensado coño? Joder, eres un enfermo, cada vez hablas peor. Pero nadie lo diría. Nunca una palabra fuera de tono, nunca nada que saliese de lo correcto, de la norma. Traje gris, corbata, zapatos clásicos, pelo bien recortado, barba arreglada. Nada que desentonase. Solo que ahora estaba parado, mirando a aquella loca que caminaba feliz y pausada, fuera de toda regla, alejada de toda lógica. Y de repente dejó de sonreír. ¿Está silbando? ¿Esa loca está silbando?

Se va a poner enferma, tiene la preciosa ropa destrozada y aún así silba. Joder, está para que la encierren. ¿Y tú qué coño haces parado bajo la lluvia mirándola? Joder, tú también estás para que te encierren. Ojalá nos encerrasen juntos. ¿Qué coño? ¿Qué hago pensando esas insensateces? Tú no eres así, camina, refúgiate de la lluvia, seca bien el maletín, olvida a la loca.

Y empezó a caminar, pero sin saber cómo llegó hasta ella. Silbaba una vieja canción de lluvia de una película que seguro casi nadie recordaba.

- Oye, perdona, ¿por qué sonríes? ¿Cómo puede ser que con la que está cayendo sonrías?, se sorprendió preguntándole.

- Pues por eso, porque llueve. Nunca llueve. ¿No te gustan los cambios?

- Yo… no sé, creo que no. Prefiero estar seco, seguro.

- Y no sonreír, dijo sonriendo la desconocida.

- Y no sonreír, repitió él como en trance.

- Soy Alicia, venga, te invito a un café, podrás secarte, estar seguro.

La cogió de la mano, mientras ella sonreía.

- Si no te importa prefiero seguir paseando. Luego nos tomamos ese café, después.


Y cómo sonreía.

2 comentarios:

  1. ¿Una sonrisa que es como una puerta abierta que invita a entrar y a disfrutar con los miles de sorpresas que nos esperan? Es muy bonita ésta historia bajo la lluvia. Un beso.

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  2. Una sonrisa es una esperanza única...
    Me encantó. Cálido hasta bajo esa lluvia.
    Muchos besos gigantescos

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