sábado, 10 de enero de 2015

Nada, nieve, muerte

Sonreía, convencida de que todo iba a salir mal. Si actuas como una perdedora, siempre serás una perdedora, le dijo un amigo. Ella sabía que daba igual cómo actuase. Ya no creía en los finales felices. No para ella, nunca para ella. Ya no creía en nada. Ella que había creído en el amor, en los finales felices, en el para siempre. Ella, puta enamorada del amor, que guardaba cadáveres de tiempos felices en baúles, apilados en la buhardilla.

No contó con que su síndrome de Diógenes sentimental pesaba demasiado. Y se le pudrieron los cimientos, y se le llenó la casa de grietas. Y su corazón, ese que tenía evocación de motel de carretera, aunque ella siempre lo quiso hogar, se le vino abajo un día, sin previo aviso. O sí, tal vez avisó y ella no supo escuchar los alaridos. Los fantasmas que habitaban aquellos pasillos se desgañitaron sin que ella los escuchara.

No.  Hay gente destinada a no ser feliz. Y daba igual cuánto lo deseara. O si había empezado a intentar visualizar la felicidad, como decían aquellos putos libros de autoayuda que la obligaban a leer.

A veces envidio esa forma tuya de amar, de entrega absoluta, le había dicho un amigo. Él siempre fue más inteligente y racional. No me envidies, dijo ella. Amar así duele de la hostia.

Y ojalá saber medirse, dosificarse. Ojalá ser menos ella. Pero siempre odió las medias tintas, el puto término miedo, que eso era el que otros llamaban equivocadamente término medio. Pero no. Lo suyo no era valentía. Lo suyo era ser kamikaze. Y cómo dolían las hostias de la vida. Cómo dolía ser nada, nieve, muerte (me sigues nombrando en tus poemas, no lo hagas, te he visto con ella y no he sentido nada). Muerte. Ella, que estaba más viva de lo que otros estarían en su puta vida.

Y no, ya no creía en nada, porque se sabía nada. Nada, nieve, muerte.

Igual así todo es más sencillo. Quizás. Si no fuese por esta puta desesperanza.
Si no fuese por este saberme nada que me desborda tristeza que rueda por las mejillas.

10 comentarios:

  1. Creer en nada es crear espacios para ser llenados, creer inteligentemente en nada es mejor que creer en todo -esto es solo un juego de palabras-
    Te deseo lo mejor para este nuevo año - esto es lo importante- escribes cada vez mejor, un abrazo (soy el de los árboles)

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    1. Yo te deseo lo mismo. Mil amaneceres/atardeceres en esa playa, fotos, árboles muertos que nunca mueren. Todo. Y que se llenen los vacios de la nada.
      Un besazo, hombre de los árboles.

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  2. Aparentemente así es la vida, una noche te acuestas entera y la próxima mañana te levantas rota. Y a pesar que siempre he tenido la certeza de que crecer es romperse constante y continuamente y que la nada es la mejor oportunidad para empezar de cero, te confieso que en lo personal me aterra esa forma diametral en la que nos en vuelve poco a poco, en la que uno ama a alguien con locura avasalladora y de pronto no siente absolutamente nada, sólo una profunda nostalgia que no es otra cosa que la tristeza de lo que ya no se siente. Cuando me pasa (muy a menudo), siento que le debo una explicación al mundo de por qué estoy pasando por esto, mientras sólo me pregunto por qué no encuentro la fuerza para hacer lo que sé que tengo que hacer.
    Tampoco me gustan las frases de autoayuda, la detesto en todas sus manifestaciones, sin embargo en ocasiones echo mano de ellas para apuntalar mi vida. Porque no debemos (ni podemos) vivir cada día como si fuese una derrota, porque necesitamos vivir con los sueños en alto y con las palabras libres.
    Porque quiero vivir en un mundo donde volar sea imprescindible.

    El sentimiento elevado al máximo exponente ... gracias Ali Cia

    Un beso.

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    1. Volar sea imprescindible. Ojalá. Pero si supieses que tengo hoy las alas cercenadas...
      Los sentimientos nunca desaparecen del todo. Cambian, quizás. Pero nunca se van del todo.
      Un beso y un abrazo largo.

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  3. Tú no eres nada pero siempre se te olvida.
    Un beso.

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    1. Lo soy, hoy lo soy. Tal vez siempre. Creo que ni existo. Sólo dormito ovillada, esperando que deje de doler.
      Un beso enorme preciosa.

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  4. ¿A lo mejor un día, sólo comienzas a creer en ti misma y a quererte por ser eso mismo, por ser una mujer que tiene tanto que ofrecer y una enorme capacidad de dar? Cada entrada que escribes es un valioso obsequio, debes ser que tienes dentro un tesoro completo. Un beso.

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  5. Tengo la teoría comprobada de que cuánto más hundida está una persona, mejor escribe.
    Hoy estoy muy triste, por ti.

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  6. Joderrrrrrrrrrr Ali!!!!

    Sabes... aún dormitando llena de dolor y con esa ansia de sentir que te desborda, nos deleitas constantemente con escritos sublimes.

    Yo no voy ser la que haga "click" y chasquee los dedos para quitarte la desesperanza, porque tú amaneces cada día bajo ella. Pero, como te leo y releo...estás más VIVA tú que sientes y te despedazas que cualquier otro ser en el planeta tierra que sólo arrastra su cuerpo y vive a medio gas.

    Ni te midas, ni te dosifiques Ali...¿te cuento un secreto? Yo siempre lo he hecho, dosificarme, controlarme. No sentir para no sufrir. Vivir en la calma.
    ¿De qué sirve? Ahora prefiero sentir el dolor paralizante y aterrador de la desesperanza, del no saber...pero saber que puedo sentir.

    Nada es eterno ni nada es para siempre.
    NI LO BUENO. NI LO MALO.
    La felicidad es subjetiva.

    ¿Vengo y te tiro de las orejas y vemos esa nada, esa nieve y cómo estás de muerta? Me molaría tirarte de las orejasssssssss
    JJEJEJJEJEJEEEJ

    BESAZOS PRINCESAAAAAAAAAAAAAAA
    MUAAA!!!!

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