martes, 20 de enero de 2015

Días absurdos...

Coger el coche para ir a lo que sabías inevitable, lo más conveniente.

Nadie debería morir durante 20 años, nadie. Nadie debería ver a alguien a quien quiere morir durante 20 años.

Así que era lo mejor. Ojalá hubiese sido más rápido. Y crees que no dolerá, porque lo esperabas. Porque hasta casi lo deseabas. Pero ocurre y de repente te encuentras en una estación de metro, sollozando como una niña estúpida y perdida.

Y kilómetros, y abrazos, y llanto, y observar a mi padre perdido en un sillón del tanatorio. Siente pánico a convertirse en un vegetal. Tiene pánico a morir durante meses en una cama, siendo sólo un puto estuche, conservando sólo el cuerpo que un día encerró a alguien fuerte. Así murió su padre. Y ahora él en cada entierro parece perdido. En realidad parece perdido a tiempo completo. Olvida cosas, se desorienta. Mañana le tocan más pruebas. Pero él sabe que todo va mal. Él sabe que todo se derrumba. Él sabe que acabará así, vegetando en una cama, un puto envoltorio de lo que fue. Creo que todos lo sabemos, y todos sentimos pánico.

Me mira. Ya no era ella, dice. Hace demasiado que no era ella. La veía ahí sentada, sin reconocer a nadie y se me partía el alma, dice. Y se rompe a mitad de frase, y llora como un niño. Y yo me apoyo en su hombro, muerta de miedo, mientras mi madre nos mira entre asustada y desconcertada.

Y vuelta a casa. Kilómetros de aguantar las lágrimas, de poner Marea tan alto que me impida pensar, sentir. No corras mucho, dice mi tío mientras me abraza. Y yo sonrío, y sé que iré más deprisa de lo que debería, porque necesito no venirme abajo.

Y entonces hago lo que no debería, y le pido un abrazo, porque, joder, lo necesito. Y yo estoy siempre ahí, por si me necesita. Y descubro que hay algo más triste que pedir un puto abrazo, y es que no te lo den cuando lo pides.

Supongo que ayer no era un buen momento. Supongo que yo nunca soy un buen momento. Y qué putada no ser nada para quien lo es todo.

Hasta aquí. Fin de la no historia más corta del mundo. O más larga, según se mire.

11 comentarios:

  1. Siento mucho el dolor de la pérdida de tu madre, no la muerte en sí si no el periodo de muerte en vida. No hay tanto dolor como el Ver un cuerpo vacío que muestra lo que era y no es.

    Sí tienes que pedir un abrazo seguramente no es la persona que esperas que sea, pero si se lo pides y no te lo dan te aseguro que no es, pOr mucho que te diga que te quiere

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    1. Gracias. Quien ha muerto es mi tía.
      No, no me dice que me quiere. Jamás me ha mentido al respecto. Me he mentido yo, pensando que al menos como amiga sí importaba.
      Un beso.

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  2. Y por correr tras el humo, olvidamos a quienes si nos querian.

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    1. Y dime, ¿quién sí me quería? Yo no he olvidado a nadie por él. Ya estaba todo olvidado. De hecho todo empezó justo cuando todo acabó legalmente, y yo, estúpida, quise ver señales.
      No he olvidado a nadie. Y él no es humo. Eso es lo que jode, lo increible que es, aunque no esté para mi.

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  3. Pues yo si que te mando otro abrazo a sumar con otros cientos. Y un beso para ti y además otros dos a repartir. Y si tú me obsequias con una sonrisa, Perfecto.

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    1. A ti siempre te sonrío Carlos, como para no hacerlo. Acabo de ver una foto y sonreír.
      Un besazo. Abrígate bien.

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  4. Querida Ali

    Hoy te mando un millón de besos y un abrazo interminable.
    Aunque no puedas sentir el tacto y el calor...a veces es mejor que algunos lo sintamos en el corazón y así te lo mandemos.

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    1. Cabrona, que me has hecho llorar. Ven que te abrace fuerte. Te abrazaría a tiempo completo. Cómo abrigas.

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  5. Cariño, lo siento mucho, muchísimo.
    Te abrazo muy fuerte, vale?

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    1. Y yo a ti Ficti. Te abrazo 3 días, me dejas?
      Un besazo mi niña preciosa.

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