lunes, 10 de noviembre de 2014

La chica que escupía mariposas



 
 
Susurraba historias apenas audibles. Le pregunté por qué no hablaba nunca más alto. Es que yo escupo mariposas, contestó tan convencida que casi la creí.
 
Cuéntame la historia de tus mariposas, le dije, cuéntamela tan bajito que ni una de ellas pueda escapar.
 
Sonrió como sonríen los niños, con los ojos, y se acercó a mi cuello.  Yo era una chica normal, susurró. Yo era normal, me reía de los sueños, nunca creí en cuentos, aquellos que mi madre se empeñaba en contarme. Daba tantos detalles, su voz sonando como música en las noches de invierno. Nunca le conté que no la creía, porque sólo quería que me siguiese contando cuentos. Pero no, te juro que no los creía.
Y una lágrima, tos seca, algo parecido a un ala amenazando con salir.
Disculpa, son las alas de las mariposas, cuando me emociono o me enfado, cuando me dan estos putos ataques de nostalgia, siempre aletean fuerte en la garganta, intentando huir. No las culpo, yo también huiría de mí, imagínate.
 
La cuestión, continuó tragando saliva, respirando con dificultad, la cuestión es que me enamoré. Fue un golpe brutal, imagina. Alguien que nunca ha creído en nada totalmente enamorada. Me dio por creer en cuentos de hadas, en imposibles posibles. Me dio por aullarle en silencio a la luna llena, por recorrer su cuerpo con mi lengua, y vestirme de su saliva.
Creí, te juro, que todo era posible.
Luego se marchó. Nunca me supo explicar por qué no me quería. Pero, ¿cómo coño se explica el amor? ¿Cómo se explica que el corazón decide y nosotros no podemos hacer mucho más que escucharlo?
 
Ese fue mi error, me dio por escuchar a mi corazón, y me intoxiqué de cuentos e imposibles. Ahora sólo puedo respirar e intentar que las historias absurdas no escapen de mi boca. Ahora sólo tengo que guardar los cuentos en la garganta y evitar que salgan. No puedo permitir que el corazón los escuche. No puedo permitirme creerlos. Y ahí están, mis cuentos-mariposa, subiendo y bajando por mi garganta.

5 comentarios:

  1. Tengo más años que tú. Seguro, unos cuantos más. Y unas cuantas historias que contar. Algunas buenas, otras terroríficas que te dejan un millón de cicatrices , por suerte para mi, sólo en el alma y en una parte del cerebro.

    La chica de las mariposas se enamoró...¿y querida? eso...¿eso no es fantástico y maravilloso? ¿es algo malo? Creer en cuentos de hadas a esta edad, creer en alguien, creer que puedes amarlo y puede amarte toda la vida entera. Confiar. Dejar libre la mente de prejuicios, de miedos. Dar paso a la alegría de vivir con esa presión en el pecho y ese subidón permanente de adrenalina de vivir algo por fin como lo que siempre deseaste.

    Terminó. ¿y?
    Yo prefiero mil veces...un millón de veces morir por las esquinas a dejar de sentir lo que tú has sentido. Llorar, patalear...me da lo mismo.
    Si lo sentiste una vez, volverás a sentirlo. La próxima vez quizás sea en menor grado, quizás te sorprenda y a lo mejor será triplicado...es igual.

    No dejar que el corazón sienta, no dejar que el cuerpo se rompa, no permitirte sentir...eso es DELITO.

    Mejor intoxicarse de cuentos imposibles que vivir muerto. ¿Entiendes?

    ¿Cuanta gente vive sin vivir?
    Tú, chica lista, dejaste una vida que no te pertenecía, fuiste valiente, aunque a veces el desánimo te atrape. Tienes un largo trecho que caminar.
    No dejes de mirar atrás y ver todo lo que vas dejando. Hay gente que se queda estática y les pasa la vida soñando mariposas.
    A ti las mariposas te salen por la boca, por los ojos y por el corazón.

    Y sigo diciendo y me repito como el ajo...que tu manera de escribir descoloca, te envuelve....me quedo prendada de tus letras. Auténtica.
    Un besazo preciosa. MUAAAAAAAAAA
    Que tengas muy buena semana.

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    Respuestas
    1. ¡Por aquí hay muchas chicas preciosas!
      J., eres genial. N., tú también lo eres. Y tenéis mucho en común, pero escucha a la señorita Bohemia. Ella ha encontrado un camino interesante que seguir (siguiendo sus propios pasos...)...
      Apuesto que tiene miedo, pero sigue adelante.
      Yo la admiro mucho...
      ¡Que vivan los cuentos imposibles aunque nos dejen el corazón -aparentemente- hecho trizas!
      Te contaré un secreto: si miras más profundo en él, verás que nada lo puede destrozar. Sobrevivirá siempre, aún cuando el mundo ya no sea mundo. Pero tienes que adentrarte más, bajar más al fondo, hasta tocar pie y sentirte en casa en todos los rincones...

      Muchos besos a ambas!

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  2. La melancolía nos hace sentir vivos. Como el dolor nos permite tomar conciencia de nuestra piel, de nuestros miembros. Quién podría contener esa eclosión de mariposas como lirios en la boca de un ilustre difunto.

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  3. ¿Hay algún modo de narrar historias en silencio? Quizás con una pluma y una cuartilla de papel. Esta me ha encantado.Un beso

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  4. Y así la chica de las mariposas se convirtió en una Chica Triste... Pero es que es tan peligroso jugar a hacerle caso al corazón... Yo sé de una a la que no le va del todo mal con la ficción, tu chica de las mariposas podría probar.
    Un beso muy grande, se te echa de menos.

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