sábado, 14 de junio de 2014

La distancia, esa puta irreal

                               

La distancia es una excusa como otra cualquiera, tal vez más plausible, más creible, pero excusa al fin y al cabo. Si no viviésemos tan lejos…
Y es fácil creerla, fingir que no veo la realidad, que no es otra que que no me quieres. Es más fácil para mi puto ego ciclotímico creer que si viviésemos a dos manzanas sería diferente, cuando la realidad es que simplemente tendrías que buscar otra excusa. Tal vez te llevase un poco más tiempo elaborarla, convencerme. Pero el resultado sería idéntico.
Y aprecio tu cariño al tomarte la molestia de no querer dañarme siendo sincero. Y a la vez es una puta mierda.
Y si… Y morir en mis y sis.
Y si. Y si estuviésemos cerca, y si me quisieses, y si fuese posible.
Pero la realidad es que finjo creer porque duele un poco menos.
(mentira pequeña gilipollas, tal vez duela menos ahora, pero dolerá más tiempo)
Y pienso en ti cada vez que hago cosas que hicimos juntos, o que soñé que haríamos, porque soy una masoquista sentimental y me gusta recordarte.
Y me pregunto si me recordarás cada vez que bebes horchata, si nos recordarás muertos de la risa mientras tú intentabas identificar aquella canción. En el fondo eres tan obsesivo como yo, pero disimulas mejor. O lo eres con cosas menos jodidas. Tú te obsesionas si no recuerdas aquel dato, yo me obsesiono con tu voz. No, no es lo mismo. Ahora necesito recordarla cada vez que me masturbo, mintiéndome. Ahora mis orgasmos siguen subordinados a tu recuerdo.
Mientras tú habrás creado nuevos recuerdos para eso, para todo. Recuerdos nuevos que no me incluyan. Recuerdos mejores.
Demasiado tiempo. Demasiado tiempo para todo.
Y ojalá ser distinta. Tu personaje es tan triste, dijiste, insoportable. Y puede que tengas razón, porque esa de la que escribo, esa puta perdedora, en el fondo soy más yo que yo misma. Insoportable. Claro, por eso no estás aquí conmigo, dejemos de fingir que es por cualquier otro motivo.
Y no, tú no has fingido, es cierto. Aquí la única que se miente soy yo, para sobrevivir, para pensar que esos 326 kilómetros, esos 241000 pasos son insalvables. Pero no, no lo son. Es mucho más sencillo. No soy la clase de persona por la que dejas todo atrás y mueves el culo. No. Nunca lo fui.
Y puedo mentirme con él, mi eterno él, o con mi poeta, sí, ese al que llamabas de bragueta y revolcón. Pero contigo no puedo mentirme porque eres demasiado importante. O eras, yo qué sé. Creo que he perdido toda capacidad de sentir. Por eso busco personas que sé que jamás se implicarán, porque es más fácil pensar que no es por mi. Aunque lo sea.
No volveré a amar. He perdido toda capacidad. Y ya casi ni duele que mi eterno él se case la semana que viene, que esa persona con una memoria prodigiosa para las fechas me olvidase. Da igual que no me quieras, que seas feliz. No, eso no da igual. Espero que lo seas. Ojalá no verlo, arrancarme los ojos como me arranqué el corazón, no ver este puto invierno.
Yo seguiré aquí haciendo dobleces a los mapas, para ver si acerco ciudades. Tú sigue desdoblándolos, hasta que nos separe un abismo. Ya salto a él yo solita, con los ojos bien abiertos y la sonrisa bien calzada.
¿Te parecía triste y perdedora? Pues mira, podía serlo más. Voy mejorando.
Pero sigo sonriendo. Venga, Vida, te espero.

Alicia (Expulsada Al Pais de las Maravillas) by Enrique Bunbury on Grooveshark