martes, 12 de noviembre de 2013

¿Un café?




Llevo mal las decepciones. Es jodido esperar algo de los demás. No, tal vez lo jodido sea esperar de los demás cosas que tú harías, porque, coño, ellos no son tú. Nunca son tú.

Ya nadie me sorprende. Tengo que aprender a dejar de esperar cosas, aprender a no esperar sorpresas.
Ayer  te esperaba, pero no llegaste. Tú, que eres tan cojonudo con las fechas has olvidado la mia, porque es mia. Ahora lo sé, no es de nadie más.



Así que cuando le veo me hago la despistada, pero me siento en un banco cercano, observando de vez en cuando cómo se mueve. En algún momento me verá, me digo. ¿Me verá? A veces soy invisible. Pero me ve. Me mira y me sonríe. No se acerca. Empieza la negociación, como en todo con él. Sigue como si nada, yo zambullo mi mirada en el libro.

Joder, siempre me sorprendió mi capacidad de concentración. Leo la primera frase y ya estoy atrapada, ya ni le recuerdo a él ni a nadie, todo desaparece a mi alrededor. Así estudié de pie en el autobús de la facultad, atestado, lleno de adolescentes gritones. Estudié más en autobuses que en mi habitación.
Supongo que él no contaba con eso. De repente se sienta a mi lado, me roza la pierna. Despierto y le miro. Leer es parecido a estar dormido y soñar, sólo que alguien guía tus sueños.

¿Vamos a estar así?, pregunta.
Me pongo a reir. ¿Así cómo?, contesto fingiendo que no sé de qué habla.
Ni tú te acercas ni yo me acerco.
Bueno, tú te has acercado, contesto. Y sonrío sabiéndome triunfal. La negociación va bien.


¿Follaremos Ali?, pregunta a bocajarro. Y, joder, hace un año me hubiese molestado la franqueza, pero ahora la agradezco sinceramente. Al menos es sincero. Por lo menos no da rodeos innecesarios, ni me promete una vida. Recuerdo a un tío que me empezó a buscar trabajo, me quería regalar un móvil para que tuviese whatsapp, me hablaba de vacaciones compartidas, de cómo le hacía sentir más que todas las mujeres que había conocido. Demasiados rodeos para un mal polvo.

Yo no buscaba amor. Yo buscaba olvidarte. Así que le dije que se dejase de gilipolleces, que las mentiras no me gustaban demasiado. Creo que aun no se ha repuesto de mi sinceridad. Quería partirme en dos, me dijo. Pues haber empezado por ahí. Ahora es tarde. Los mentirosos siempre me provocaron un asco infinito.


Pero él me pregunta si follaremos, y yo necesito arrancarte de mis huesos. Necesito nuevas heridas que me hagan olvidar cómo sangran estas, cómo siguen doliendo. Podría arrancar las costras de las viejas heridas, combatir tristeza con tristeza, dolor con dolor. Eso se me da de puta madre. Por eso siempre vuelvo a mi lugar seguro. Si él no consigue hacerme olvidar nadie lo consigue. Su dolor siempre es más grande. Si arranco un poco la costra de sus cicatrices siempre consigo reabrirlas. Es sencillo.

Pero he perdido demasiada sangre. Necesito cerrar heridas a base de lametazos. Necesito que otra saliva me cure. Necesito ese instante infinito que dura un orgasmo para olvidarte, aunque sólo sea ese puto intervalo de tiempo. Follar. Sólo eso.


Antes necesito un café, le digo. Soy muy tímida, necesito un poco de confianza para poder follarte.
¿Pero me follarás?, pregunta mirándome con sus ojos azul intenso.
Sonrío.
Me despido. Ya sabes, si quieres un café avísame.
Un mensaje, una hora después. ¿Café después del trabajo?
Claro, respondo.


Nos sentamos, pedimos el café. Hablamos. Yo observo. Siempre observo, maldito mal vicio. Observo a la gente los primeros minutos. Luego decido si me gustan o no, si serán o no importantes. Nunca varío esa primera impresión. Me fío totalmente de mi instinto. La vida me demostró a hostias que tengo que hacerlo. Me ha ido demasiado mal cuando no lo he hecho.

Así que le observo. Deja de analizarme, dice. Yo sonrío.
Eres rara, me dice. Tu forma de relacionarte es extraña.
Gracias, contesto, consciente de que no lo ha dicho como un halago. Pero lo he escuchado demasiadas veces como para que no lo tome como tal. Es mejor ser rara que ser como la mayoría de gente que conozco.


Me canta un villancico. ¿Por qué coño me canta un villancico en noviembre? Pero me hace sonreir. Me coge la pierna, empieza a acariciarla. Entonces la Ali tímida desaparece un segundo. Lo miro a los ojos y le pregunto qué me haría. Descolocado me mira. La cervatilla se ha escondido debajo de la mesa, y aquí está la zorra, mirándole a los ojos y esperando una respuesta, aguantándole la mirada. Funciono de oído, le advierto, así que descríbemelo con detalles. Mientras me acaricia la pierna me describe cómo me desnudaría, cómo me arrancaría la ropa.


Arráncame la ropa, súbeme a tu cadera y empújame contra la pared. Bésame mientras me sujetas del culo, mientras tu mano comprueba lo húmeda que estoy. Que tus dedos pellizquen mi clítoris mientras tu polla busca un hogar en mi. Fóllame. Imponme el ritmo. Muérdeme los pezones mientras entras y sales de mi.

Me mira, incrédulo. Estoy mojada y tengo ganas. Pero hoy no follaremos. Sólo descríbeme qué me harías. Hazlo, coño. De tus palabras depende todo. ¿Quieres follarme? Cuéntame cómo. Si consigues que algo estalle entre mis piernas sólo con tu voz te prometo que no hay límites, que follaremos hasta que conozcas los lunares de mi espalda, hasta que nos desgastemos las cicatrices tanto que ya no sepamos reconocerlas.


Te doy la vuelta, continua. Te doy la vuelta y te dejo a cuatro patas. ¿Quieres ser mi zorra? ¿Quieres que te folle ese culito precioso? Desde que te vi tengo ganas de follármelo.

Le miro. Vas bien, sigue. Calor. Humedad. Me inundo.

Primero te la meteré en el coño, sin preliminares, Te agarraré de las caderas y decidiré el ritmo. Embestidas brutales. Entrar y casi salir completamente. Y luego volver a entrar. Mientras te acariciaré el clítoris, lo agarraré, lo golpearé. ¿Quieres?

¿Me pellizcarás los pezones? Fuerte, nada de acariciarlos. Deja las caricias para después, le digo.

Joder, Ali, me estás poniendo a mil. Claro que te pellizcaré. Te haré daño. ¿Eso quieres?

Sonrío. Sonrío y no contesto.


Cuando esté a punto de correrme te la meteré por el culo mientras mi mano te folla, mientras mis dedos se pierden en tu coño. Con la otra mano te agarraré del pelo, para marcarte el ritmo, para dominarte. ¿Te gusta?

Sonrío. Me encanta.

Me pienso correr en tu culo.

Sonrío de nuevo. ¿Ya?


No, Ali. No he hecho más que empezar. Pero necesito follarte ya. ¿Follamos?

12 comentarios:

  1. Me encanta tu vena zorrupia, daría millones por verte sentada en una cafetería diciéndole cosas así a un tipo y observar su cara de pasmo.

    La gente no vale la pena, traiciona, hace daño, decepciona... Por suerte hay algunos pequeños tesoros escondidos entre la paja, como tú.

    Besos!

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    1. Jajaja La verdad es que cara de pasmo sí tenía. Es divertido descolocar así, sobre todo a un tío enorme con cara de duro.
      Ohhhh, tú sí que eres un tesoro. Qué suerte haberte encontrado preciosa. Lo que consiguen los unicornios cabrones...
      Besos!

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  2. Jajajaja...Muy bien Ali...Así se hace!!
    Esa es la zorra desalmada que ha renacido...
    Si quiere follar que te cuente cómo y luego tu y solo tú decides...
    El cómo, cuando y donde.
    Me ha encantado tu entrada. Fuera decepciones.
    Besos guappa!!

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    1. Fuera con ellas! De esta me reconvierto del todo.
      Me encanta que me digan qué me quieren hacer. Casi nadie se da cuenta de cómo es de importante para mi una palabra en el momento oportuno. Puede marcar una diferencia enoooorme.
      Me alegra que te guste. Y me encanta tenerte por aquí, ya lo sabes.
      Besos!

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  3. ¡¡ uau!!! sólo puedo aplaudir. de veras.

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  4. Yo pienso como tú, quizá espero demasiado de los demás, tengo que aprender a no esperar nada. Son tristes las decepciones.

    Y sí, odio la mentira... es superior a mí.

    Un beso.

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    1. El truco está, supongo, en no esperar nada. Así lo que recibas siempre será mucho. Pero, eso cómo se hace? Aunque no quiera siempre espero.
      La mentira nunca es una buena opción, pero hay gente que hace de la mentira una forma de vida.
      Besos.

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  5. Que grande eres, esa manera de desarmar a la gente que tienes, de descolocarla, porque ya te dije una vez que lo tuyo es la honestidad brutal y creo que es lo que buscas también en los demás y muchas veces te decepcionan porque eso es muy raro de encontrar, es un Don que tenéis pocas personas. Y tienes razón, si no saben contártelo difícil será que luego den la talla...me encanta, como siempre. Un beso enorme.

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    1. Gracias! Me mimas tanto, siempre me lees con esos ojos tan benévolos,... El día que no vengas me dará algo.
      La honestidad brutal y el exceso de sinceridad son defectos graves. A la gente no le suele gustar. Convierto las conversaciones en algo complicado, supongo.
      Si no saben contarlo... Ay, es que funciono de oido.
      Un besazo.

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  6. Uppsssssss!!!! creo que voy a morir...funcionas de oído y yo leyendoteeeee!!!!!
    Arrrrgggg....que mal, que mal...me lo imagino todo...todo...TODOOOOOO!!!!!!
    MALA!!! malaaaaa!!!

    Observas y te fías de tu instinto...el mío por ahora es bastante infalible...yo observo, escucho y también me dicen que soy rara...

    Me encantas! y por dios!!! quiero alguien que me describa como tú...que va a hacerme!!!! algún voluntario??????????
    un besitooooooooooooo guapaaaaa!!!!!!
    muaaaaaaaaaaa

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    1. Funciono de oido!! Todo???? Jajajajajajjaja Bien!!
      Dos raras. Me encanta! Y tú también me encantas. Espero siempre tus comentarios ansiosa. Me haces reir tanto... Y encima me animas.
      Yo también lo quiero!!!
      Un besazo!!

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