sábado, 12 de octubre de 2013

La cita...

Me pinto los labios. Rojo sangre, como a él le gustan. O le gustaban. ¿Cuánto pueden cambiar los gustos de alguien en 10 años? Sonrío al recordar cómo le mordí el labio mientras le besaba, con tanta fuerza que el rojo de mis labios se confundió con la sangre. Me agarró del pelo para separarme de él, pero al segundo siguiente me besaba mientras yo lamía sus heridas. A veces echo de menos los besos. Echo de menos sus besos aun más que el sexo, aun más que que follemos como animales. Y los abrazos, también echo de menos los abrazos.

¿Abrazará igual? No todo el mundo abraza igual, y no a todo el mundo se le abraza igual. ¿Me volverá a abrazar con aquella entrega? Nos abrazábamos como si el miedo no existiera y a la vez lo inundase todo, nos rodease por completo. Cuando mis brazos rodeaban su cuello, se perdían en su espalda y los suyos se encontraban en mi cintura eramos un mundo. Teníamos allí nuestro propio universo, donde mis lunares y los suyos jugaban a ser planetas, estrellas que nos guiaban.
Todo empezaba en un abrazo, algo inocente, de amigos. Luego llegaban los besos. Y nosotros, esos tímidos irredentos nos convertíamos en seres perversos, en animales.

Empujó la puerta del baño y me tiró contra la pared mientras cerraba con el pestillo. Nos besamos, nos mordimos. Y mientras me arrancaba el pintalabios a dentelladas su mano se perdía entre mi piel y mis bragas. Acariciaba los labios, pasando un dedo lento, sin rozar apenas. Y yo deseaba que me acariciase con fuerza, que me bajase los pantalones y follásemos, y al mismo tiempo me excitaba su lentitud, el roce de las yemas de los dedos. Metió un dedo en mi coño, luego dos, mientras con el pulgar acariciaba mi clítoris hinchado.

Sus dedos entrando y saliendo de mi, sus dientes clavándose en mis labios, las baldosas frías en mi espalda,... El orgasmo me arqueó contra la pared del baño, su brazo se metió en el arco y me giró bruscamente. Mi mejilla derecha golpeó el azulejo, mientras él me mordía el cuello, besaba, chupaba, volvía a morder.

Me desabrochó el pantalón y me lo bajó hasta los tobillos, con calma.
Joder, maldito cabrón, date prisa, nos van a pillar. Pero no me importaba nada que nos pillasen. En ese momento no me hubiese importado que nos estuviese mirando el bar entero. Sólo quería que me la metiese ya, sólo eso.

Pero él seguía con calma, ascendiendo con su lengua lamiendo surcos de mi piel, primero los tobillos, los gemelos, los muslos. Agarró con los dientes las bragas y comenzó a tirar de ellas despacio, mientras su barba acariciaba con rudeza mis piernas. Al llegar a los tobillos clavó las uñas en mi culo, y bajó dejando surcos rojizos. Qué placer más inesperado, joder.

Y de repente su otra mano en mi coño, tres dedos entrando y saliendo, mientras su pulgar se abría paso en mi culo.
¡Fóllame ya! supliqué.

Su sonrisa ascendiendo tranquila, lamiendo los surcos rojizos, luego por mi espalda, sus dientes clavándose en mi hombro izquierdo.

Y sin previo aviso su polla penetrando mi culo, mientras sus dedos entraban y salían de mi, mientras su pulgar acariciaba mi clítoris y con la otra mano me agarraba con fuerza las tetas, apretando, clavando los dedos. Primero entraba suavemente, lento, después frenético, casi saliendo de mi culo y empujando con un golpe seco, con violencia.

Justo en el momento en que me sacudía un nuevo orgasmo, antes de cerrar los ojos con fuerza, ví algo escrito con un rotulador rojo en la pared. "Imagina. Hoy puede hacerse realidad". Sonreí mientras cerraba los parpados y él me susurraba al oido: "Cuando lo leí pensé que tenía que follarte aquí. Imaginé. Podía hacerse realidad".

Gemí joderes lo más bajo que pude mientras mi culo se aferraba a su polla, mientras mis contracciones atrapaban sus dedos. Mientras me besaba y me bebía sus gruñidos al correrse en mi culo.

Después vinieron muchas veces más. Nuevos abrazos, más besos, más sexo.

Un día me dijo que se marchaba. Aquí no había futuro. "Ven conmigo, follemos toda la vida".

Pero yo no podía. Había obligaciones que cumplir, vínculos que no podía romper. La vida. La puta vida.

"Quédate", grité. Pero ningún sonido salió de mi boca, porque hay cosas que no se pueden pedir, aunque las entrañas las griten.

Quedamos aquí dentro de diez años, dijo. Quedamos y vemos si aun nos echamos de menos.

Vendré, dije ahogando las lágrimas.

Y yo. Nada hará que falte. Tenemos una cita. A las diez de la noche dentro de diez años. Te cenaré.

Sonreí, le abracé, me alejé. Viví. Pero no olvidé nuestra cita.

Nervios de última hora. No vendrá, no vendrá, me repito intentando prepararme para lo peor. No vendrá, no vendrá... ¿Y si viene? ¿Habrá cambiado mucho? ¿Habré cambiado demasiado? Imaginar. Tal vez...

Abro la puerta del bar, miro ansiosa a la barra. Allí, al fondo, una sonrisa me acaricia. Cómo te he echado de menos.

18 comentarios:

  1. Sabes? Siempre he querido tener una promesa así.
    Saber que alguien, en algún momento y lugar estaría allí, esperándome...
    Luego vuelvo al mundo y sé que no estaría, dies años son demasiado tiempo, yo no soy de esas mujeres a las que buscas tanto tiempo después, pase lo que pase.

    Me ha gustado mucho, bonita mía.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Oh, yo tampoco lo soy querida Ficti, estoy segura, aunque creo que tú sí lo eres. Pero Ali tiene que serlo, no? Por lo menos que a ella la esperen más de una semana, juas.
      Aunque, bien mirado, mis relaciones últimamente siguen órbitas elípticas. Quién sabe si dentro de 10 años toca perihelio, cruzarse y ser feliz. Una vez entre las 2 fases de cercanía pasaron 19 años y el cruce fue brutal. Quizás si creemos lo suficiente nuestros imposibles sean posibles. O no. No sé.
      Me gusta una canción de Ismael Serrano en la que dos amigos se citan 10 años después. Quise darle un final más feliz. Que estoy de la tristeza hasta los ovarios, juas.
      Besos preciosa!

      Eliminar
  2. Una gran historia. Salvaje, sensual y con mucho sentimiento. Ojalá la disfrutes tanto que no tengas que esperar otros 10 años y que solo sean 10 minutos o 10 horas...
    Besos Ali

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ojalá! Aceptaría hasta 10 días, jajaja.
      Muchas muchas gracias Túmismo (juas). Besos!

      Eliminar
  3. Me encanta, en este relato manejas los ritmos de manera brillante. Primero el presente arreglándote para una cita postergada diez años en el tiempo, luego el recuerdo voraz y sensual de aquel primer y furtivo encuentro y por último ese portentoso final acudiendo a la cita que no sabremos si será satisfactoria. Como siempre con ese erotismo ante el que es imposible para el lector sucumbir en el deleite de los sentidos y esa melancolía eterna y permanente, ese él ominiscente que lo envuelve todo. Sublime, escritora. Un besazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eres tú, que me lees con esos ojos maravillosos y tan bondadosos conmigo.
      Muchas gracias, en serio. Es un placer tenerte por aquí, siempre. Vuelve cuando quieras (si no vuelves iré a buscarte y te traeré amordazado, tengo cuerdas y sé cómo usarlas, jajaja broma, broma).
      La melancolía es algo que forma parte de mi, imposible negarla. Y él, él, él, siempre él, sí.
      Me pondrás colorada! Mira que soy muy tímida y me pongo como un tomate...
      Un besazo.

      Eliminar
  4. Una narrativa con gran caudal y destreza en la pluma ; el contenido erótico que se amalgama con un final tierno y esperanzador. Bien, amiga, ha sido un gusto leerte. Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pongamos esperanza, que la vida tiene muy poca.
      Gracias! Estoy convencida de que el sexo y la ternura no están reñidos (y me empeño en demostrarlo, juas).
      Muchas gracias por leerme. Leerte a ti sí es un placer.
      Besos!

      Eliminar
  5. hay baldosas que revelan secretos del destino, y orgasmos que se cruzan en el camino...hay que tener cuidado con las baldosas que pisas y con el precio de un gemido.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Joder, bienvenido. Llegas y me regalas un comentario lleno de poesía. Me encanta.
      Hay gemidos que valen una vida. Otros que pagas de por vida. Tal vez sean los mismos, tal vez.
      Besos!

      Eliminar
  6. Me encanta... pero tu personaje de zorra desalmada jamás hubiese acudido a esa cita, sigue dejandose comer al final del relato por la cervatilla que dices tú. (no es una crítica porque eso me gusta... en el fondo soy una romanticona jajaja :P)
    Besos abisales

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja Yo también lo soy! En cuanto me descuido me sale la cervatilla. Y mira que a mi me fascinan los finales abiertos, tormentosos en la literatura, pero ahora necesitaba un final feliz, o al menos con un poco de esperanza.
      Ay, esta cervatilla. Que alguien me de un arma!
      Besos desde el borde!

      Eliminar
  7. Siento haber me perdido el de abajo y este mi cielo, creí que con el descalabro tecnológico que sufres no publicarías, pero me los he leído de un tirón jaja hoy saldré de aquí haciendo eses pero... en fin:-)

    Ya sabes que soy más de ronroneos, abrazos y besos intersiderales entrelazándose constelaciones planetarias ..porque es cierto, hay besos y besos y... abrazos y abrazos... ¡¡vaya que si hay!! jaja así que este relato tuyo con toda la sangre, mordiscos y despachurramientos contra baldosa heladas jaja es de los que más me ha gustado mi querida ALI... por eso me es más fácil enrrollarme, lo cual no sé si es una ventaja o un inconveniente...

    Diez años parece mucho tiempo y sin embargo es un chasquido de dedos en una vida, ojalá se produzca ese encuentro pero en lugar de contra baldosas frías, sobre césped mullido xD!! algo blandito ¿vale bonita? jaja ya me enteraré como va el planeamiento urbanístico en la zona... da igual, sobornaremos al concejal de urbanismo y justo al final de la barra haremos un inmenso parque con lago, inmensos abetos, sauces llorones y la siguiente cita os rodeará todo eso bajo un cielo cuajado de estrellas...yo me encargo de pintar la X en rojo justo en ese lugar;))

    Muaaaaaaaaaakss inmenso cielo.. ojalá hoy tu sonrisa brille pintada de rojo dentro de ti:))

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El descalabro me tiene fastidiada, pero soy muy cabezona, y sorprendentemente mi móvil me pone más fácil publicar que comentar :( El de abajo lo escribí con mi ordenador antes de que muriese, y este con el móvil y mucha paciencia, juas.
      A mi también me encantan las cosas tiernas. Si en el fondo soy muy moñas (eso no está reñido con el sexo salvaje, no?).
      Diez años a veces no es nada. Me ha pasado. Que pasen años (a veces muchos más de diez) y cuando reencuentras a la persona todo es igual. Un instante, poco más.
      Ohhhh, me encanta. Ve preparándolo que voy a ir buscando con quien disfrutarlo. A ver si hay suerte.
      Un besazoooooo! Y gracias!
      Pd: sorprendentemente no hay quien me robe ni el sentido del humor ni la sonrisa.

      Eliminar
  8. Imagina: hoy puede hacerse realidad.

    Me has dejado con una sonrisa en los labios. Una amplia y estupenda sonrisa.
    Con ciertas personas diez años pueden ser como un parpadeo. Esperar puede merecer la pena si al final se encuentra lo que se necesita. No sé, no me hagas mucho caso. Soy un creyente irredento. Si has de estar con una persona -de nuevo o por primera vez- estarás; y si al final no lo estás, es que no tenías que estar.
    ¿Que por qué lo sé? Porque soy yo quien dota de sentido a las cosas ;).

    Te voy a dar mi fórmula mágica. Apunta, apunta:

    Intención + Imaginación + Darse Permiso = Lo que necesitas

    Y sobre todo no dudes. La vida no entiende de dudas, y el cuerpo tampoco.

    Muaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaakkk!

    Pd. ¿Por qué correr? La lentitud aumenta el deseo y la intensidad...

    Más que un mordisco
    puede doler un suave roce
    que se prolonga en el tiempo
    de manera casi infinita
    antes de...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sabía que te gustaría. Es de esas cosas que nos encantan, que tanto apreciamos, no? Vivimos en los detalles, en esos segundos.
      Un parpadeo. Pues sí, a veces diez años son un parpadeo. Depende de la persona. Te reirías conmigo igual dentro de diez años? Yo contigo sí, estoy segura. Hay gente con la que surge ese algo, amistad, magia.
      Ahora he decidido tomármelo todo con calma. Estarías orgulloso de mi, de cómo estoy imponiendo ritmos, juas. Y lo curioso es que me gusta. Está bien, para variar.
      Uhmmm, lo que necesito... Creo que dista mucho de lo que deseo, jajaja.
      Joder, ese suave roce... Por qué correr? Lo malo es que luego me desespero, juas.
      Besoooooooos!

      Eliminar
  9. Hay cosas que no se pueden pedir aunque las entrañas las griten...

    Que gran verdad Ali Cia...me encantó...es brutal!!

    aunque hoy me quedo con : echo de menos tus abrazos...
    a veces, más desesperante, más arrollador y más angustioso que todo lo demás...en un abrazo te pasa una vida. Quizás la vivida y quizás la que no puedas vivir...

    Hoy te has superado!!
    Un besazo!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que si las pides y las consigues ya no tienen el mismo valor, o se convierten en bombas de relojería, esperando para estallarte en la cara en el momento más inesperado. El precio es demasiado alto.
      Me alegra que te guste!
      Es que hay abrazos en los que te quedarías a vivir, que se convierten en hogar y refugio. Así es imposible no echarlos de menos.
      Has dado justo en el clavo, la que no puedes vivir, esa. Ahí te quedas, de pie esperando algo que no llegará.
      Muchas gracias!! Un besazo enorme!

      Eliminar

¡Dime lo que te apetezca!